Medios argentinos: cuántos, cómo y por qué
Este trabajo realizado por Gerardo López Alonso y Federico Rey Lennon, miembros del cuerpo académico de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Austral, es una postal panorámica de los medios en la Argentina. Diarios, revistas, televisión, radio y cable, según las cifras disponibles en el 2001.
Información general sobre los medios
Diarios : circulación diaria: 1.94 millones de ejemplares.
Número de títulos de diarios: 102.
Sitios de diarios en la web: 49.
La circulación de diarios es baja en Argentina: 56 ejemplares por cada mil habitantes adultos. Una cantidad significativa de países registró bajas en la venta de diarios en 1999, con respecto al año precedente. En el caso de Argentina, la disminución fue del orden del 10%. Esta tendencia se agudizó aún más en el año 2000. Según el informe de la Asociación Mundial de Diarios (WAN), los diarios argentinos perdieron el 23 % de su circulación.
Revistas : circulación total : 223 millones de ejemplares por año.
Libros : títulos registrados por año : 7.848.
Hogares con televisor : 98.3%
Hogares con videocasetera : 50%. Hay unos 5 millones de videocaseteras en la Argentina y unos 3.200 videoclubes, que alquilan 78 millones de películas por año y venden 1 millón de videos.Prensa
Los 5 mayores diarios
Medios Miles de lectores
Clarín 1'711.770
La Nación 312.670
Crónica 352.140
Diario Olé 288.190
Diario Popular 264.310Consumo de Revistas (según especialidades)
Tipo de revista %
Actualidad 18,4
Mujer y Hogar 15,7
Extranjeras 15,0
Didácticas 14,4
Deportes y tiempo libre 10,5
Espectáculos y arte 9,2
Varios 8,2
Técnicas, científicas y profesionales 4,8
Ilustradas e historietas 3,8
Total 100Las revistas
Revistas Editadas en Argentina 760
Precio promedio 3,66 dólares
Puntos de venta de revistas en Argentina 13.000Lectores de Revistas dominicales
Buenos Aires Interior Del país Total
Viva (Clarín) 821.793 109.699 931.492
La Revista (La Nación) 222.194 35.174 257.368
Total 1'043.987 144.873 1'188.860Diarios del interior Propiedad Ejemplares
La Voz del Interior de Córdoba Sociedad conformada por los diarios Clarín/La Nación 65.000
La Gaceta de Tucumán Familia García Hamilton 55.000
Los Andes de Mendoza Sociedad conformada por los diarios Clarín/La Nación 40.000
Uno de Mendoza Grupo Vila
La Capital de Rosario Familia Lagos 33.000
La Nueva Provincia de Bahía Blanca Familia Massot (también propietaria de AM LU2, radio de Bahía Blanca) 25.000
El Tribuno de Salta 25.000
La Capital de Mar del Plata Aldrey Iglesias, propietario de La Prensa.
Río Negro de General Roca Julio Rajneri 35.000
El Litoral de Santa Fe 23.000
Diario de Cuyo de San Juan 25.000
El Territorio de Posadas Familia Navajas 13.000
Norte de Chaco 16.000
Diario de Cuyo de San Juan 19.000
El Liberal de Santiago del Estero 18.000
El Día de La Plata Grupo Kreiselburd
Hoy de La Plata Marcelo BalcedoTelevisión
En Argentina existen 5 canales de televisión abierta con cobertura nacional, que son:
Canal Propietario
Canal 13 Grupo Clarín
Telefé Telefónica Media (del grupo español Telefónica)
Azul TV 50% Telefónica Media; 50% Prime Televisión
América 80% Ávila-Nofal; 20% Eduardo Eurnekián (empresarios argentinos)
Canal 7 es un canal estatal con el control desde el Ejecutivo
Existen algunos canales de aire locales, en el interior del país, pero de menor relevancia.Novedades recientes en la televisión
Según Ibope el encendido promedio de los últimos 6 años en Buenos Aires se mantiene en una franja del 70-73% (Hogares TNSE).
La actual crisis económica por la que atraviesa el país impactó fuertemente en los números de la TV abierta. Así, la facturación publicitaria global de la TV abierta en la Argentina fue, en el año 2000, un 18% menor que la del año anterior.
Un estudio de Ibope, realizado en septiembre de 2000, señala que la televisión abierta perdió aproximadamente 560.000 espectadores en la franja que va de las 19h00 a las 24h00, en comparación al mismo mes de 1999.
Hogares con TV por cable: 52%. En este aspecto, Argentina ocupa el tercer lugar en el mundo, en cuanto a difusión del cable, después de Canadá (72.1 % de los hogares) y Estados Unidos (63.6%).
Facturación de la TV por cable en Argentina: U$S 1.600 millones por año.Televisión por cable y satelital :
Los datos no son del todo claros. Se estima que entre la TV cable y la satelital en la Argentina existen 5,5 millones de abonados, el mayor mercado de TV pagada de América Latina.TV-Cable Abonados
Multicanal (Clarín) 1.4 millones
CableVisión - (Hicks) 1.5 millones
Direct TV (TV satelital) 300.000
Sky (TV satelital) 35.000
Otros Tv cable (estimación) 1.6 millones
La inversión publicitaria creció un 12% en el último año.
Radio
Radios AM Audiencia (2000)
Mitre (Clarín) 27,1%
AM 10 (Grupo Emmis y Daniel Hadad) 21,6 %
Rivadavia (Grupo Uno) 13,7%
Continental (Telefónica) 13,1%
Del Plata (CIE Rock & Pop) 7,6%
La Red (TyC) 5,5%Radios FM audiencia
(agosto de 2000)
Cadena 100 (Clarín) 16,9 %
Rock & Pop (grupo CIE de México y Daniel Grinbank) 12,2 %
Hit (Telefónica) 11,3 %
Cadena Top (Clarín) 9,6%
Milenium (Santiago Pont Lezica y Bernardo Neustadt) 8,8 %
Mega (Grupo Emmis de EEUU y Daniel Hadad) 8,4%En la Argentina hay unas 3.800 emisoras FM, en su gran mayoría funcionando con permiso precario, en los términos de la legislación vigente. En 1999 se inició un proceso de regularización.
Novedades recientes en la radio
El panorama de la radio argentina se vio modificado en los últimos meses con las siguientes incorporaciones:
La Radio 10 AM (710) - Propietarios: el grupo norteamericano Emmis le compró el 75% a Daniel Hadad. Se trata de una antigua frecuencia de Radio Municipal.
FM News (98.3)- Es una de las emisoras con mayor potencia instalada y se cuenta entre las de mayor audiencia.
El Mundo AM (1070), FM Horizonte (94.3) (A.L.Fortabat). En agosto del 2000 hubo versiones en el sentido de que serían compradas por Gustavo Yankelevich, ex gerente general de Telefé y Constancio Vigil, de Atlántida.
FM Tango
FM La Isla (Gloria López Lecube).
Radio Libertad (Alejandro Romay).
FM Feeling (Alejandro Romay).
FM Uno (Marcelo Tinelli).
Radio Ciudad (Municipal) - 1110 -
Radio Nacional (la emisora oficial del Estado)
Radio Argentina
Con las emisoras de FM se plantea una situación delicada: en diciembre de 1999 el entonces interventor en el Comité Federal de Radiodifusión (Comfer), adjudicó 238 frecuencias muy poco antes de dejar el cargo. Hay un proceso normalizador, de larga data, que parece difícil de cerrar de manera satisfactoria.
Computación
El total de computadoras en la Argentina: 2.5 millones.
Computadoras en los hogares: 1 millón (10.6% de los hogares tienen PC).Internet
Existen 123 proveedores, de los cuales los 8 principales controlan un 60% del mercado. En 2000 se estima un total de 1'500.000 usuarios.Inversión publicitaria
La inversión publicitaria en el 2000 fue de U$S 3.412 millones. De ese total, un 42% corresponde a la gráfica (diarios 28% y revistas 10%); un 35% a TV, incluido el cable con un 3.4% de la inversión total; un 7% a radio, 7% a vía pública y 8% a cine y otros.
Los diez principales anunciantes (datos de 1999) fueron Carrefour, Easy Homecenter, Garbarino, Fravega, Ventura, Telefónica, Jumbo, Musimundo, BBV Banco Francés y Coto.
El readership (datos de 1999) fue de 4.8 para Clarín, 4.2 para La Nación, 6.2 para Diario Popular, 3.9 para Crónica y también 3.9 para Olé.En la década de los 90 se afianzó la tendencia a la concentración, la formación de grupos multimedios y la participación en el negocio de los medios argentinos (y en general en el sector de las comunicaciones) de capitales extranjeros. Entre muchos nombres que pueden mencionarse se cuentan Telefónica Internacional, el Grupo Hicks, Recoletos (y el Grupo Pearson), Prime (de Australia), Cisneros (de Venezuela), Globo (de Brasil), Televisa (de México), la News Corp. (de Rupert Murdoch), Goldman Sachs y otros. Esta participación de capitales extranjeros a veces se concreta en la compra de medios locales y en otros casos en negocios en los que grupos locales cruzan acciones con otros del exterior. Las fusiones y adquisiciones involucradas en este proceso se mantuvieron en el 2000 y en los primeros meses del 2001.
Hay la sensación generalizada de que la legislación argentina ha sido permisiva en cuanto a las condiciones para la admisión de inversores extranjeros, tanto en los medios locales como en el conjunto del negocio de las comunicaciones. De allí que en abril de 2001 se haya anunciado una nueva Ley de Radiodifusión, que entre otras cosas apunta a establecer un marco regulatorio en esta materia. Sin embargo, hay también evidencias sólidas de que se trata de un fenómeno mundial, a pesar de las restricciones que imponen, por ejemplo, países de Europa Occidental. En el mundo globalizado del presente, con grandes flujos financieros que se trasladan de unos países a otros sin un efectivo control de los gobiernos, el negocio de las comunicaciones no es una excepción a lo que ocurre en el conjunto de la economía.
Este auge en el proceso de concentración no determinó, en el 2000, una sustancial modificación en el mapa de los medios como tales. Los cambios en el ownership no implican que los medios -en términos generales- desaparezcan, ni que haya una irrupción importante de medios nuevos.
Sin embargo, esto podría cambiar en un futuro próximo, en la medida en que surjan dificultades en algunos medios: caídas en la venta de diarios y revistas, idem en el rating de la TV abierta y discrepancias en la conducción de multimedios importantes.Propiedad de los medios
La cuestión de la propiedad de los medios lleva a una pregunta inevitable : ¿por qué se compran (y se venden) los medios de comunicación pública en la Argentina? La primera respuesta que surge es que los motivos no difieren de los que se observan en otras partes del mundo. La concentración obedece a un cúmulo de causas, pero en un lugar relevante se ubica la necesidad de lograr economías de escala. Casi todas las innovaciones en el campo de la comunicación conllevan la aplicación de tecnologías de punta, lo que equivale a decir a la necesidad de grandes inversiones.
Grandes grupos, como el del magnate australiano Rupert Murdoch, se expandieron antes en el mundo desarrollado (Gran Bretaña, Estados Unidos, Australia) y luego en las economías emergentes de Asia: China, la India, el sudeste asiático, etc. En conjunto, esas economías están generando en la actualidad un nuevo segmento de consumidores del orden de los 700 millones de personas, con un ingreso per cápita comparable al de España (unos 14.000 dólares por año).
Si se tiene en cuenta que países emergentes de América Latina registraron crecimientos en sus economías en la década del 90, es fácil comprender por qué el mercado regional se ha vuelto interesante para esos inversores. Un caso típico es la formación de alianzas estratégicas -que está ocurriendo justamente ahora- entre grandes compañías internacionales y grupos multimedia de la región, con el fin de explotar el promisorio mercado de la TV satelital.
A medida que la Aldea Global de que habla McLuhan se va convirtiendo en realidad, la competencia se torna implacable. La lucha por capturar audiencias no tiene fronteras (la TV satelital es un ejemplo) y la supervivencia depende de la capacidad de las empresas para salir victoriosas en los dos grandes frentes en los que se libra esta batalla: el tecnológico, ya mencionado y el de los contenidos, que será, en el futuro próximo, el más relevante. Se ha dicho que el mundo actual es el de las megaaudiencias (MTV, por ejemplo, convoca a 500 millones de televidentes).
La prensa gratuita
En Argentina, el año 2000 fue el del ascenso de la prensa gratuita, una modalidad que no es nueva, pero que se convirtió en una presencia visible en el mercado. La prensa gratuita logró que mucha gente volviese a leer el diario, en un país donde se estima que casi el 70 por ciento de la población no compra ningún diario.
Entre tanto, también en el 2000 se acentuó la "guerra" entre los diarios, en especial en el interior del país, por ofrecer sus ediciones a precios cada vez más bajos. Algo que debe ser asociado con el estancamiento económico que vive el país desde hace cuando menos dos años y también con el hecho de que la caída en la circulación de diarios llegó en la Argentina a alrededor de un 15 por ciento en los cinco últimos años de la década de los 90, un porcentaje que, al parecer, es de los más elevados del mundo. Al mismo tiempo -y sin que sea necesariamente una contracara- crece Internet y también las ediciones on line de los principales diarios argentinos.Los "reality shows"
En otro orden, y generando un espacio para la polémica encendida, los reality shows se instalaron en el escenario televisivo, con programas como El Gran Hermano, Expedición Robinson y otros, que siguen más o menos fielmente modelos ensayados en otras partes del mundo. La revista MedioMundo dijo en abril pasado sobre este tema: "si a un canal de TV se le ocurría importar el formato del Gran Hermano, no podría sucederle sino el más rotundo de los fracasos: un éxito de audiencia sin precedentes".
Debate
La sociedad civil y los medios de comunicación
Treinta y tres expertos de diferentes países participaron de una conferencia organizada por el Aspen Institute para debatir sobre la relación de la sociedad civil y los medios de comunicación en el mundo de hoy. La reunión se realizó en Bali, Indonesia, entre el 9 y el 12 de setiembre, y permitió -entre otras cosas- identificar global y claramente los principales enemigos de la libre expresión: el miedo y la concentración informativa.
Recursos
La libertad de expresión en el mundo global
La reunión tuvo como punto de partida el informe que cada participante sintetizó en una exposición de tres minutos sobre la situación actual de su país, en relación al impacto que sobre los medios y la sociedad civil tuvieron acontecimientos tan importantes como el atentado del 11 setiembre, el conflicto del Este medio, el crack económico argentino y la crisis de las puntos doc, entre otros aspectos señalados expresamente en la agenda propuesta por los organizadores. La representante argentina, Claudia Acuña, de lavaca.org, fue la primera en informar su punto de vista sobre la situación local, aclarando: "La crisis argentina no es económica, sino política. Lo que ha colapsado en su democracia. Y un solo dato puede darles una idea del porqué: en 1983 -año de la restauración democrática- la diferencia entre el 10 por ciento más rico de la población y el 10 por ciento más pobre era de 13 a 1. Hoy es de 27 a 1. Es decir, estamos 14 veces peor. Esa ha sido la consecuencia de la aplicación del llamado modelo neoliberal, en su versión argentina: una combinación letal de privatizaciones con corrupción, achicamiento del Estado con crecimiento de la deuda pública, mercado libre con especulación financiera. El resultado es que hoy en día el gobierno, el Parlamento, todos los partidos políticos, la Corte Suprema y la policía están sospechados de hacer desaparecer no solo el dinero, el trabajo y la justicia, sino el futuro argentino. La democracia llegó así a un punto de peligro y fue la sociedad civil quien la rescató, cuando el 19 de diciembre salió a la calle para desafiar la reimplatanción del estado de sitio".
La rueda de exposiciones completó el panorama mundial, que aún con sus matices locales, permitió identificar problemas globales. Luego, tres grupos de trabajo debatieron propuestas estratégicas para enfrentarlos. Las principales conclusiones, así como los documentos debatidos durante el encuentro formarán parte del material que próximamente se podrá consultar libremente en nuestra página web. Por el momento, en el sitie www.aspeninstitute.org pueden consultarse las versiones en inglés y en formato PDF de los trabajos preparatorios del encuentro.
A continuación, la síntesis de la posición expuesta por lavaca.org en la conferencia:"La crisis argentina no es económica, sino política. Lo que ha colapsado en su democracia. Y un solo dato puede darles una idea del porqué: en 1983- año de la restauración democrática- la diferencia entre el 10 por ciento más rico de la población y el 10 por ciento más pobre era de 13 a 1. Hoy es de 27 a 1. Es decir, estamos 14 veces peor. Esa ha sido la consecuencia de la aplicación del llamado modelo neoliberal, en su versión argentina: una combinación letal de privatizaciones con corrupción, achicamiento del Estado con crecimiento de la deuda pública, mercado libre con especulación financiera. El resultado es que hoy en día el gobierno, el Parlamento, todos los partidos políticos, la Corte Suprema y la policía están sospechados de hacer desaparecer no solo el dinero, el trabajo y la justicia, sino el futuro argentino. La democracia llegó así a un punto de peligro y fue la sociedad civil quien la rescató, cuando el 19 de diciembre salió a la calle para desafiar la imposición del estado de sitio".
Asambleas vecinales, cooperativas de trabajo, clubes del trueque, organizaciones solidarias y redes de comunicación alternativas han surgido en estos meses para garantizar la subsistencia de la democracia. Es un movimiento espontáneo que ha demostrado su capacidad para quitar poder, pero que necesita tiempo para constituirse en una opción. Que, por ahora, tiene más preguntas que respuestas. Y que se ha concentrado en garantizar su subsistencia. No solo porque lucha contra el hambre: 26 muertos en las protestas de diciembre, dos piqueteros fusilados por la policía durante una movilización y una ola de secuestros extorsivos donde las fuerzas se seguridad resultan sospechosas de organizarlos, demuestran el riesgo que estamos corriendo. Estas organizaciones necesitan fortalecerse, concentrar esfuerzos, compartir recursos, coordinar tareas y, sobre todo, encontrar la manera de que en ese proceso no se este creando otro monstruo. En tanto, los medios de comunicación reflejan otras prioridades.
Por un lado, el proceso de concentración de la propiedad en ese sector trajo -como increíble consecuencia- solo deudas. Los grandes diarios argentinos tienen hoy sus pasivos convertidos en verdaderas hipotecas. No es extraño, entonces, que la información se negocie a cambio de licuar deudas. En otros casos, se acentuó la tendencia de compra de medios por partes de grupos sospechados de actuar de testaferros de lobbies políticos y financieros.
En síntesis, la crisis argentina deja a la vista de todos las costuras de un modelo que, entre otras cosas, revela la derrota de una alternativa progresista y democrática que encuentra ahora una nueva posibilidad para formularla. No es fácil, necesita tiempo y luchar contra los mismos enemigos que tiene la libertad de expresión hoy en día en todo el mundo: la falta de recursos, no slo económicos, sino de ideas. Y el miedo".
INTENTAN CERRAR LAS RADIOS FM.
LA UTPBA DECLARO EL ESTADO DE ALERTA, ACCIÓN Y MOVILIZACIÓN
La Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires (Utpba) rechazó el proyecto de ley, aprobado el miercoles pasado en general por la Cámara de Senadores de la Nación que, con el pretexto de impedir un presunto delito de acción pública, consumaría un nuevo ajuste represivo a la libertad de expresión en el espacio radioeléctrico de las emisoras de Frecuencia Modulada (FM), y arrasaría miles de fuentes de trabajo periodísticas y pequeñas empresas que sostienen la comunicación comunitaria y regional en todo el país.
La UTPBA, junto a los trabajadores de prensa de las radios FM , ratificaron el estado de alerta, acción y movilización en defensa de la libertad de expresión , el derecho a la información y la libre circulación de ideas.La UTPBA denuncia que, de ponerse en práctica este proyecto de ley, estarían en riesgo más de 50.000 puestos de trabajo pertenecientes a emisoras comunales, provinciales, universitarias, cooperativas y de organizaciones sociales.
El propósito declarado de clausurar emisoras y sancionar penalmente a radiodifusores que no estén "debidamente autorizadas por el Estado", constituye la culminación de una prolongada campaña de sectores del poder económico dominante, de multimedios de la comunicación y de grupos políticos partidarios, para apropiarse de las frecuencias, hoy puestas al servicio del derecho a la información de la gente.Para la UTPBA, esta acción representa un paso más en el proceso de concentración de la propiedad y de la centralización informativa de los medios de comunicación social.
El proyecto legislativo, es parte del intento inocultable de utilizar una situación jurídica provocada por los mismos gobiernos y parlamentos posteriores a la dictadura militar que, primero, no modificaron la ley de radiodifusión de 1980, basada en la doctrina de la "seguridad nacional", y segundo, no completaron nunca, a pesar de haber iniciado numerosos procesos de apertura de concursos, la normalización del espacio ocupado desde hace muchos años por millares de pequeñas FM.La última "normalización" comenzó a principios de 1998 y las condiciones económicas y técnicas requeridas, que revelaron su propósito de transferir el espectro radioeléctrico a grupos concentrados y a intereses políticos partidarios, fueron constantemente alteradas y siempre de alcance imposible para la radiodifusión comunitaria.
La UTPBA afirma que nunca los trabajadores de prensa y sus organizaciones participaron de ningún ámbito de análisis y resolución sobre las formas democráticas en las que deben funcionar las emisoras de mediana o baja potencia.
Asimismo, los trabajadores de prensa denunciamos que la aprobación definitiva de este proyecto, por parte del Senado de la Nación, sustraería a las provincias los medios de comunicación en manos de radiodifusores locales y al servicio de sus comunidades, con el agravamiento del desempleo de sus trabajadores, y además reimplantaría en ese sector del periodismo los peores rasgos de la doctrina de la ¨seguridad nacional¨.
HECTOR LOPEZ TORRES HECTOR SOSA
Sec. de Organización UTPBA Sec. de Prensa UTPBA
Algunas reflexiones sobre el periodismo...
Notas publicadas en la edición de Diciembre 2002 de www.Contracultural.com.ar
EL PAPEL SOCIAL DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN
¿Para qué (quién) sirven los medios?
El periodismo y los medios de comunicación vinieron al mundo con una tara de nacimiento: ser un instrumento de las clases dominantes puesto al servicio del desarrollo del capitalismo y de la legitimación de la dominación.
Por Marcelo R. Pereyra
Los medios de comunicación surgieron en Europa hace más de 500 años como resultado del crecimiento del mercantilismo, producto éste a su vez del descubrimiento y posterior explotación comercial de nuevos y lejanos territorios. Desde entonces los medios arrastraron un pecado original: nacer y desarrollarse como instrumento del capitalismo. Si bien en sus principios fueron meros transmisores de informaciones útiles para la vida comercial, más tarde, con el desarrollo de las sociedades urbanas, se convirtieron en difusores de las distintas ideologías.
Los avances técnicos de la Revolución Industrial consolidaron al capitalismo moderno y dieron origen a la sociedad de masas. Una sociedad profundamente injusta y desigual que complejizó las relaciones sociales; una sociedad con clases hegemónicas imponiendo permanentemente su dominación, y con clases subordinadas permanentemente resistiéndola. Entonces, fue así que el sistema creó distintos mecanismos de control social como la cárcel, la escuela o la fábrica. Justo en el medio de esta tormenta social nacieron los primeros medios de comunicación y el periodismo modernos, como aliados, e ideólogos de las clases dominantes, naturalizadores de la dominación de los de explotadores sobre los explotados. Y así ha sido hasta nuestros días.
Sin embargo, los desarrollos tecnológicos de la modernidad tardía y de la postmodernidad - satélites, informática, digitalización - determinaron un aumento creciente de la importancia simbólica y material de los medios masivos, al punto tal que el ciudadano contemporáneo conoce la realidad que lo circunda casi exclusivamente a través de ellos. Con la información que los medios le brindan, y con las interpretaciones que de ella realizan, el ciudadano forma su opinión sobre muchos aspectos de la vida, opinión que luego hará pública cuando un debate, una encuesta, un plebiscito o una votación se lo requieran. Lo grave es que la naturaleza de la información que el ciudadano recibe está dominada en los medios masivos por la lógica del mercado. Así, la noticia se ha convertido en una vulgar mercancía que se vende de acuerdo a las estrategias más burdas y banales, pues las empresas informacionales son ellas mismas empresas capitalistas que buscan obtener ganancias como sea. Por lo tanto, la información ha dejado de ser un derecho de todo ciudadano para transformarse en una actividad mercantil más.
De esta manera la década de los 80 vio nacer en los medios el fenómeno conocido como infoentretenimiento, una mezcla caótica de información condimentada con entretenimiento que se refleja en el crecimiento de las secciones "blandas" (Información General, Deportes y Espectáculos), y la pérdida de interés de los lectorados por las "duras" (Política, Economía, Internacionales). Estos procesos se cruzan con otros, que son de índole sociocultural, y que tienen que ver con el borramiento del límite entre lo público y lo privado, el incremento de las tecnologías de control social, y, por último, la tendencia a informar narrando y ficcionalizando debida, tal vez, a la complejidad y a la pérdida de legitimación de los discursos argumentativos (editoriales, notas de opinión) e informacionales de las zonas "duras" de los medios".
Otro fenómeno mediático moderno es la conformación de los multimedios y la asociación de éstos con grandes empresas del rubro de las comunicaciones, la informática y el entretenimiento. En nuestro país este fenómeno tuvo su origen en las políticas desregulatorias - o más bien reregulatorias - puestas en marcha a partir de 1989. Estos conglomerados no han hecho otra cosa que agigantar el poder de los medios masivos. Es un error decir que son el cuarto poder, en realidad son un suprapoder capaz de imponer costumbres, orientar opiniones e incluso amenazar gobiernos democráticos.
Con los oligopolios informativos nació un nuevo tipo de poder que ellos hacen jugar a favor de sus intereses particulares. Esto pasó cuando el grupo Clarín que había recibido canal 13 de manos de Carlos Menem se convirtió, en su segundo gobierno, en su fuerte opositor; o cuando en febrero de 2002 el mismo grupo se convirtió en el house organ del gobierno de Duhalde para retribuirle la licuación de su enorme pasivo mediante la pesificación asimétrica. Por lo tanto, al analizar los medios no siempre se los debe caracterizar como un bloque homogéneo; sólo así se pueden explicar algunas situaciones particulares, teniendo siempre en cuenta que los medios masivos forman parte del aparato ideológico del Estado.
Sin embargo, la ideología dominante tiene en la sociedad civil importantes focos de resistencia, por eso los medios masivos deben reforzar diariamente la legitimación y naturalización de la dominación. En su carácter de empresas capitalistas deben naturalizar primero al propio capitalismo. Estas operaciones se hacen bien visibles cuando los medios informan sobre el conflicto y la protesta social. La proverbial adhesión a los discursos institucionales que tienen, los convierte en meros repetidores - nada inocentes - de esos discursos, que suelen reclamar la necesidad de mayor control social sobre los marginados, los asociales, los rebeldes y los "violentos". Ahora bien, ¿qué es lo verdaderamente violento? En los medios, la violencia se atribuye no por las características de las acciones que informan, sino por una idea del grado de tolerancia que una sociedad puede tener respecto de esas acciones. Por ejemplo: la palabra violencia en un medio suele estar asociada a la sección policiales, en tanto espacio que da cuenta de la ruptura del orden y la seguridad (y los medios son la columna vertebral de la conservación del Orden). Ahora bien, en la representación del conflicto social una protesta puede ser pacífica, es decir "no violenta", o bien agresiva - "violenta" -; mientras que un ilícito económico - por caso el megacanje de Cavallo y De la Rúa - es un escándalo, luego "no violento". El aumento de la tasa de mortalidad infantil, o de la desocupación, son "no violentos" por que se los llama "ajuste", a pesar de que son fenómenos socialmente violentos.
El problema es que el grado de tolerancia que tiene la sociedad hacia lo que es, o supuestamente es, violento se debe en gran parte a una construcción mediática. Basta con recordar que el 26 de junio de 2002 muchos mensajes de oyentes a las radios repudiaban la "violencia" de los piqueteros; hubo incluso quienes estaban de acuerdo con los reclamos, pero discrepaban con la metodología "violenta". ¿De dónde había surgido en estos oyentes la concepción de los piqueteros como "violentos", y de, por ejemplo, Cavallo Menem - De la Rúa como "no violentos" sino de los medios masivos?
He aquí su gigantesco poderío, su enorme capital simbólico, su titánico esfuerzo por autolegitimarse, y a la vez legitimar al sistema, puestos incondicionalmente al servicio de la ideología burguesa.
UN EJEMPLO DEL PERIODISMO
Ese hombre llamado Rodolfo Walsh
Rodolfo Walsh constituye un paradigma en la problematización de los núcleos esenciales en el terreno de las letras, donde si bien no existen posiciones dialécticas entre política y literatura o entre la ficción y la realidad, el autor reinstaura una instancia superadora: la literatura de denuncia.Por Marcelo J. Levy
Rodólf Fowólsh, Francisco Freire, Daniel Hernández, Rodolfo Jorge Walsh o como quiera llamárselo, aparece como un personaje paradigmático en la historia Argentina, objeto de amores y odios. Si hay algo insoslayable cuando se nombra a Walsh es su fanatismo, su contumaz deseo de dilucidar la verdad arañando los palimpsestos de la historia a través de un sendero signado por la clandestinidad.
Sólo es necesario leer el prólogo de Operación Masacre (probablemente el fragmento más conocido del autor) para darse cuenta de los nudos problemáticos que se plantea Walsh, las tensiones latentes que existen entre lo político y lo literario, entre la ficción y la realidad. En este pasaje se muestra a un Walsh diáfano, transparente. Ahí es donde se vislumbra su vehemencia frente a esa sombra de muerte que observa flotando en el rostro de Juan Carlos Livraga, en el impulso de hacer ese libro, en la voluntad de cambiar su vida en una decisión instantánea por haber sido encontrado por esa historia.
Sin duda alguna, Rodolfo Walsh constituye un paradigma en la problematización de éstos núcleos esenciales en el terreno de las letras, donde si bien no existen posiciones dialécticas entre política y literatura o entre la ficción y la realidad, el autor reinstaura una instancia superadora: la literatura de denuncia. Los nuevos estilos no surgen nunca de una dialéctica intrínseca de las formas artísticas aunque arranquen siempre de las formas y los estilos anteriores. Todo nuevo estilo surge con necesidad socio-histórica de la vida, como una manera de hacer, es el producto necesario de la evolución social. Se pueden marcar como antecedentes de la literatura de no-ficción de Walsh al Facundo de Sarmiento y su contracara La vida de Chacho de José Hernández.
Su escritura se ubica dentro de la literatura, y sus relatos surgen de una fusión entre lo ficcional y la representación directa de lo real. Con respecto a la novela, Walsh acepta que su formación le inculcó la idea de que la literatura novelística de ficción era una forma literaria superior a la del testimonio o la de denuncia, presentándose esto como otro foco de tensión y puja interna. Sin embargo, Rodolfo Walsh no duda en aseverar que la novela artística burguesa tiene como función diluir la denuncia, es vacía de todo contenido político, se consagra como arte.
Y es aquí, precisamente, donde reluce esta disyunción entre arte y política. Ambas son parte de lo mismo, conviven en una inapelable articulación. Toda manifestación artística conlleva un contenido político. Georg Lukács, pensador marxista - hegueliano de origen húngaro, afirma que todo arte debe dejar translucir la realidad. Es el arte como reflejo, una concepción artística que de cuenta, como una imagen especular o mimética, la realidad social. Frente a la alienación, frente a la atomización de la sociedad contemporánea, lo que debe hacer el artista es asumir una perspectiva crítica en relación con la realidad objetiva. Y aquella es la que permite a la literatura contemporánea reflejar la realidad objetiva, más allá de los meros detalles que aparecen en la experiencia directa, más inmediata.
La jactancia de ser comunista no le alcanzó a Walsh para adscribir a esta teoría; más bien se alineó al pensamiento de Bertold Brecht, quien plantea un arte comprometido pero de manera más llana, no tan teorizada, sino más bien una praxis artística y política utilizando como al cuerpo como arma[1]. En ese encuentro con Livraga, esa situación de estar cara a cara con la historia viva con un fusilado viviente, eso vale lo suficiente en Walsh para hacer una obra de arte: Operación Masacre (1956). Del mismo modo, el libro ¿Quién mató a Rosendo? (1968) al igual que el anterior muestra a un autor que oscila entre una posición de personaje narrador y autor, creando un tipo de narrador omnisciente que conoce toda la historia y frecuentemente adelanta lo que va a pasar. En el Caso Satanowsky (1958), Walsh investiga la historia del misterioso asesinato de Marcos Satanowsky, el famoso abogado de Ricardo Peralta Ramos, director del diario (panqueque) La Prensa, presentado por sus asesinos y por la prensa como un crimen racial, copiado del texto borgiano La muerte y la brújula, cometido en 1957 por unos matones al servicio de la inteligencia militar, tras la fangosa persecución de las acciones del diario. La exactitud de Walsh en los detalles de los acontecimientos, inspiraron a Roberto Ferro a denominar al libro como una de las más certeras cartografías histórico-políticas de la Argentina contemporánea. Walsh ejerce una interacción con los hechos sin mediaciones, produciendo, en efecto, arte. Se puede concluir entonces que la producción literaria de Rodolfo Walsh en ningún momento está desligada de sus experiencias vitales. Su escritura no es ajena al modo en que el autor se vincula con su modo de vida y con la sociedad en que se inscribe. Su forma de pensar es la suma resumida de su ejercicio diario, y este vínculo entre literatura y vida dará como resultado el carácter verdadero de su literatura.
Por el otro lado, se encuentra el arte con contenido político por omisión. Le art pour l art es la expresión artística burguesa por excelencia, en donde la ausencia de contenido legitima el status quo capitalista. Ese arte es vacío. Es una mercancía más para ser intercambiada en el mercado. Y lógicamente funcional al sistema.
La literatura argentina de derecha asumió estos postulados. La izquierda, en donde se inscribe Rodolfo Walsh, trata de revelar a través del arte la realidad social. ...hasta que te das cuenta de que tenés un arma: la máquina de escribir... para Walsh la liberación es posible. Su máquina a lo largo de su vida fue disparada infinidad de veces, arriesgando en cada intento su integridad.
En este sentido, Walsh intenta redefinir el lugar que deben ocupar los intelectuales en la sociedad. Como si perteneciese al grupo Boedo, Walsh instaba al compromiso político del sector intelectual tanto para la denuncia de casos como para recomponer la situación cultural reinante, tan vapuleada en esa coyuntura. La Carta Abierta dirigida a la Junta Militar es una fiel materialización de lo que sostiene y predica, escrita con una claridad anticipatoria que pintaba entera el escenario que se vivía a comienzos de la dictadura militar. Signos como estos son los que manifiestan el compromiso de Walsh, esa carta con la estampa incuestionable, sólida y precisa de su nombre y Cédula de Identidad.
Tomando como pilar que lo político y lo literario nunca fueron asumidos por Walsh como entidades autónomas, se puede ver en sus narraciones de ficción un antecedente palmario de sus obras de testimonio político, ya que presentan estructuras análogas. Metódicamente, el autor toma un hecho como objeto de la investigación, lo analiza desde distintas ópticas, investiga las acciones judiciales (en caso de que hubiere), etc. La meticulosidad con que efectúa las investigaciones es digna de destacarse. Su manera de escudriñar los más recónditos detalles de sus obras hace que no queden cabos sueltos o puntos no fundamentados.
Otro de los escritos de Walsh, Respuesta a Cuaranta, ejemplifica esta idea cuando deja al general Juan Constantino Cuaranta entre la espada y la pared, sin salida. En esos trece indicios publicados evidencia la instigación del general al asesinato de Marcos Satanowsky.
Asimismo, la retórica de su escritura ...Privilegia la renovación formal como único medio de lograr la desautomatización del autor reza Ana María Amar Sánchez. Estrategia ampliamente lograda de darle al lector un hecho real que lo cautive y que haga las veces de disparador para romper con la estructura lineal de pensamiento y lectura. Propone la creación del lector activo, no de aquel que adquiere contenidos de manera pasiva, acrítica y unidireccional.
El 25 de marzo de 1977, un pelotón emboscó a Walsh. El marino Alfredo Astiz debía entregarlo con vida para su interrogatorio en la sala de torturas. Pero hubo un cambio de planes; Walsh logró empuñar una diminuta pistola que escondía en el sitio menos previsible, inútil para romper el cerco de quince bocas de fuego, pero firme para su idea de no dejarse tocar. Jaque Mate. Le ganaron la partida. Pero esa estrategia, esa emboscada al rey fue, ciertamente, tramposa. Desaparecido número 26.001, diría Eduardo Luis Duhalde. Hay un desaparecido que vive, otro más, y se llama Rodolfo Walsh.
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[1] Lo que Brecht le critica a Lukács es su apego a las formas realistas. Para Brecht las formas estéticas son históricas y cambiantes, y el arte socialista no puede contentarse con ignorar las nuevas técnicas burguesas sino que lo que tiene que hacer es apropiarselas, conquistarlas y ponerlas al servicio del proletariado. Brecht le impugna a Lukács que identifique al realismo como una forma y un género específico
BIOGRAFÍA DE ROBERTO ARLT
La revolución literaria
Su desempeño periodístico privilegió, aunque sin proponérselo, los intereses del nuevo público proveniente de las clases media y baja urbana que empezaba a frecuentar las producciones literarias argentinas.
Por Mónica I. Dombrover y Patricia B. Miguel
Hay una verdad, sin embargo, y es que me he acostumbrado a mirarlo todo con simpatía. Es decir, de una forma antiintelectual (Arlt, 1981: 132)
Cuando el 2 de abril de 1900 nació en el barrio porteño de Flores Roberto Godofredo Christophersen Arlt, sus padres, dos inmigrantes humildes de origen europeo, seguramente no fueron capaces de imaginar que, décadas después, su primer y único hijo varón sería el responsable de quebrar el lenguaje que por aquellos años invadía la literatura de la época.
El haber cursado hasta el tercer grado de la enseñanza primaria no fue un impedimento para que Roberto Arlt, en 1916, empezara a desempeñare como periodista. En sus primeros trabajos ya se vislumbraba una característica que lo acompañaría hasta su repentina muerte causada por un ataque cardíaco en 1942: no encajaba con el modelo literario hegemónico que reinaba en aquel entonces. Sin duda, nunca se insertó en el molde discursivo propio de las primeras décadas del siglo pasado que legitimaba las ideas de una literatura autocalificada como culta, proveniente de la aristocracia intelectual y social argentina, basadas en las reglas estilísticas europeizantes y académicas.
Arlt, entonces, aparecía en ese contexto como un nuevo tipo de intelectual que nace con la gran prensa y la alfabetización masiva, como explica Sylvia Saítta en El escritor en el bosque de ladrillos, uno de los libros dedicados a la vida de este escritor tan particular. ¿A qué se debe?. Las causas son muchas, sin embargo, se engloban, básicamente, en una única condición: privilegió, aunque sin proponérselo, los intereses del nuevo público proveniente de las clases media y baja urbana que empezaba a frecuentar las producciones literarias argentinas.
Su desempeño periodístico en la revista Don Goyo en 1926 y en el diario Crítica entre 1927 y 1928, pero, sobre todo, sus Aguafuertes Porteñas de El mundo publicadas a partir de 1928 (que después recopiló y editó en un volumen en 1933) constituyen claras marcas de esta nueva narrativa urbana que, gracias al lenguaje claro y accesible, y al realismo cotidiano y poco romántico de sus personajes, supo llegar a este nuevo público de inmigrantes y sus hijos que se identificaban con los personajes de sus relatos, también desplazados por las arbitrariedades de un sistema político, económico y social injusto y desigual.
El problema de la lengua es uno de los centrales para la vanguardia argentina, en primer lugar porque también lo es para la sociedad: la lengua parece insegura, no por razones de purismo castizante, sino por la situación de puerto franco, entrada inmigratoria que la ciudad adquirió en décadas anteriores (Sarlo, 1983: 118). Sin embargo, a pesar de la gran variedad de orígenes y nacionalidades, casi todos en Argentina entendían lo que Arlt escribía: temas simples ligados a la vida de los lectores.
La utilización de un léxico proveniente en gran parte del lunfardo y la caracterización de personajes marginales, fueron algunos de los elementos recurrentes que invadieron sus crónicas periodísticas, como así también sus libros y obras de teatro. Como explica Beatriz Sarlo en Roberto Arlt, el extremista, Arlt también limpia de sentimentalismo a la crónica urbana. El barrio no es un escenario para la literatura pintoresca. Arlt no propone una reivindicación de lo menor que estaría allí como objeto de un romanticismo que, casi desde el comienzo, es nostálgico. Por el contrario, el barrio es el infierno de la pequeña burguesía, y sus pequeños propietarios grotescos se parecen más a un dibujo expresionista que a las evocaciones del tango canción[1].
De todos modos, a pesar de ser uno de los escritores elegidos por el público, hasta tal punto que El mundo aumentaba sus ventas los días que publicaban las aguafuertes, era duramente criticado por los escritores según los cuales hablar correctamente significaba someterse a las normas de la Real Academia. En aquellos tiempos, la tolerancia y el enfrentamiento reemplazan las pautas de reconocimiento y convivencia que caracterizaban las relaciones entre intelectuales hasta entonces. La renovación viene para dividir y polemizar (Sarlo, 1983: 97).
Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares fueron algunos integrantes de aquel círculo elitista literario que defenestraba a Arlt acusándolo de utilizar un lenguaje vulgar, de ser analfabeto o de no dominar la lengua. De esta manera, a través de la crítica a lo que no se enmarcaría dentro de un supuesto lenguaje culto, construyeron una especie de escritura válida, legítima, que consideraba como positivos sus propios parámetros y miraban a las producciones que no se ajustaban a sus reglas, como la arltiana, con un sesgo negativo.
Parafraseando a Michel De Certeau, en este contexto, el trabajo de Roberto Arlt actuaba como táctica, es decir, como una lectura desviada que se oponía a un orden establecido configurado por estrategias, ya que las tácticas, en tanto ingeniosidades del débil para sacar ventajas del fuerte, desembocan entonces en una politización de las prácticas cotidianas (De Certeau, 1996: XLVIII). Y en eso se convirtió precisamente la obra de Arlt, ya que lejos de aceptar de forma pasiva los comentarios para nada buenos de sus contemporáneos, se sumergió en ese ida y vuelta de reproches mutuos. Hasta fue tema de varias de sus aguafuertes. Por ejemplo, en El idioma de los argentinos sentencia: Si le hiciéramos caso a la gramática, tendrían que haberla respetado nuestros tatarabuelos, y en progresión retrogresiva, llegaríamos a la conclusión que, de haber respetado al idioma aquellos antepasados, hablaríamos todavía el idioma de las cavernas (Arlt, 1986: 179).
Por su parte, refiriéndose a Arlt, Borges en una ocasión expresó: Era un malevo desagradable, extraordinariamente inculto. Hablábamos una noche con Ricardo Guiraldes y con Evar Méndez de un posible título para una revista. Arlt, con su voz tosca y extranjera, preguntó: ¿por qué no le ponen El cocodrilo?. En Crítica estuvo dos días y lo echaron porque no servía para nada.
De Arlt también se dijo que su escritura era desprolija, que tenía faltas de ortografía, que no sabía redactar, olvidando, a veces, que la necesidad y la obligación de trabajar en lo que sea desde temprana edad le impidieron dedicarse por entero a una formación académica a la que casi sin sacrificio pudieron acceder los intelectuales provenientes de familias pudientes. De todos modos gracias a su origen humilde pudo comprender a la perfección una realidad y un lenguaje popular que los aristócratas apenas conocían y que, sin duda, no enseñaban en escuelas y universidades.
Por otro lado, lo acusaban de individualista y egoísta. Arlt no lo negaba. Sin embargo, con su prosa representaba y actuaba en nombre de un pueblo descontento. De esta manera, tal vez sin proponérselo conscientemente, luchaba por un cambio social con su única arma: la palabra. A causa de haber padecido las penurias y angustias provocadas por un sistema sociopolítico y económico al servicio de las clases altas, su literatura actuaba como un verdadero elemento contrahegemónico de la época y Arlt aparecía como portavoz de los sectores marginados al hacer explícita su propia desilusión pero también el desencanto y la desolación de argentinos e inmigrantes.
Pero Arlt no sólo libraba un combate en el terreno literario, sino también en el político. Si bien su militancia nunca fue sistemática, se evidencia claramente una orientación izquierdista en casi todos sus trabajos, ya que a través de su repertorio literario, teatral y periodístico efectuaba críticas a las ideas burguesas capitalistas.
El Juguete rabioso, su primera novela publicada en 1926, como así también Los siete locos (1929), Los lanzallamas (1931) y los cuentos de El jorobadito son algunas de sus exitosas producciones que dan testimonio de su visión crítica y contestataria.
Es que Arlt, a su estilo, siempre fue un subversivo excluido de la literatura de los cultos intelectuales y de las clases burguesas aristocráticas. Lo que no puede reprochársele es el haber sido uno de los pocos (tal vez el único) que supo entender y describir algo que hoy aparece como notorio pero en esos tiempos no: el lenguaje del pueblo, de la calle.
En la aguafuerte Con esta van 365 expresa irónica pero claramente ese objetivo: No le he buscado nunca tres pies al gato, sino que, al colocarme simplemente en la quieta actitud del espectador, he dicho con serenidad lo que me hacían pensar las burradas que inútilmente complican la vida de mucha gente (Arlt, 1981: 133). Es que, como él mismo lo reconoció en varias oportunidades, escribió en un idioma que no es precisamente el castellano, sino el porteño.
Bibliografía
& Arlt, Roberto (1986). El lenguaje de los argentinos. En Aguafuertes porteñas. Buenos Aires. Hyspamérica.
& Arlt, Roberto, Scroggins, Daniel (1981). Con esta van 365. En Las aguafuertes porteñas de Roberto Arlt. Buenos Aires. Ediciones Culturales Argentinas.
& De Certeau, Michel (1996). Introducción, Costumbres populares, Valerse de usos y prácticas. En La invención de lo cotidiano. Artes de hacer. México. Universidad Iberoamericana.
& Saítta, Sylvia. La militancia moderna. En Regueros de tinta. Buenos Aires. Editorial Sudamericana.
& Saítta, Sylvia (2000). El escritor en el bosque de ladrillos. Buenos Aires. Editorial Sudamericana.
& Sarlo, Beatriz (1983). Vanguardia y utopía. En Una modernidad periférica, Buenos Aires 1920 y 1930. Buenos Aires. Nueva visión.
& Sarlo, Beatriz. Artículo Roberto Arlt, el extremista, publicado en www.bazaramericano.com.ar.
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[1] En Sarlo, Beatriz. Artículo Roberto Arlt, el extremista, publicado en www.bazaramericano.com.ar.